1/9/20
CINCO AÑOS EN EL COLEGIO DE GORANA

CINCO AÑOS EN EL COLEGIO DE GORANA

1/9/20


Hace casi cinco años que Kolam dió un gran paso adelante poniéndose al frente de un proyecto tan ambicioso como necesario: el Colegio de Gorana. La educación es el camino para sacar a miles de niños de la espiral de pobreza y vulnerabilidad que les rodea, por lo que los fundadores de la organización, Raquel y Víctor, tomaron la iniciativa y acudieron ‘al rescate’ de este centro educativo situado en las aldeas rurales de Udaipur, a 60 kilómetros de la ciudad.

El Colegio de Gorana se sostenía con pequeñas cuotas de los alumnos desde su apertura en los años 80, pero los escasos pagos habían abocado al centro al cierre. No había fondos para la compra de materiales o la ejecución de mejoras… y las instalaciones no estaban en las mejores condiciones, incluso se carecía de bombillas y letrinas.

Kolam llegó justo a tiempo. Cuando parecía que los niños de la zona iban a perder este servicio tan esencial, la organización tomó la gestión económica de la escuela, llamada Rajasthan Bal Vidya Mandir, y construyó un nuevo recinto que incluía visibles mejoras que permitirían que los alumnos aprendiesen y se desarrollasen en un ambiente más propicio.


Letrinas, agua corriente, reservas de agua para el seco verano, una biblioteca y hasta una sala de informática, con ordenadores donados, se han incorporado a este centro educativo en los últimos años. Mientras, otras cosas no han cambiado, como es el caso del director y el profesorado, que marcharon de la mano de Kolam al nuevo recinto para seguir prestando este servicio tan necesario en esta zona rural con una alta tasa de analfabetismo, casas de barro, pocos recursos y carencia de electricidad o servicios sanitarios.

235 niños de entre tres y 16 años acuden cada curso al Colegio de Gorana

Cada mañana unos 235 niños de entre tres y 16 años se desplazan desde sus hogares para aprender, jugar, recibir talleres de higiene y buenos hábitos y conocer todas las oportunidades que pueden tener. Lo hacen gracias al apoyo de una decena de profesores locales que se preocupan por ellos y controlan su asistencia. Si un niño falta a clase un día o dos, alguien del equipo acude a su casa para ver si se encuentra bien o convencerle de la importancia de recibir una educación.

El Colegio de Gorana sigue así en marcha gracias al apoyo de voluntarios, socios y donantes, pero aún queda mucho por mejorar. En este momento las prioridades son levantar más aulas, ofrecer un servicio de comedor y construir un patio donde los niños puedan jugar en el recreo.



Las aulas no son suficientes y algunos cursos se turnan las horas en una clase. Otros dan algunas asignaturas en los pasillos. La situación se vuelve difícil con las mínimas temperaturas de invierno o los hasta 50º de verano, así como en la época del monzón. Por eso, la siguiente acción será construir más aulas para que los niños estén en las mejores condiciones.

El servicio de comedor es otra de las futuras incorporaciones. Éste servirá para que todos los niños del centro tengan al menos una comida equilibrada al día y en igualdad de condiciones, ya que hasta ahora cada uno lleva su propio almuerzo.

El juego también es necesario. Hasta ahora los niños pasan el recreo en un patio de tierra que no tiene canastas, redes o porterías. Por ello, otro de los planes para el futuro del Colegio de Gorana es crear un patio con todo lo necesario para que los alumnos puedan disfrutar de su rato de juego y practicar sus deportes favoritos, como el bádminton o el criquet.

Kolam quiere construir nuevas aulas y un patio, y poner un servicio de comedor

Sin duda el Colegio de Gorana ha mejorado en los últimos años, pero los cambios tienen que continuar. Para ello, necesitamos tu apoyo… Juntos podremos poner en marcha todas las nuevas mejoras. ¡Continuamos!


21/8/20
 UNA EXPERIENCIA DE VOLUNTARIADO EN UDAIPUR

UNA EXPERIENCIA DE VOLUNTARIADO EN UDAIPUR

21/8/20


Entrevistamos a Iolanda, una de las voluntarias que viajó a India el verano pasado para colaborar en los proyectos de Kolam




Kolam está formado por un amplio equipo de trabajadores locales y voluntarios. Todos ellos ayudan a mantener los proyectos que tenemos en marcha. Algunos incluso han tenido la posibilidad de apoyar nuestras iniciativas desde el terreno, en Udaipur, con nuestro programa de voluntariado internacional.

Para que conozcáis un poco más sobre esta oportunidad, hablamos con Iolanda, quien viajó desde Barcelona a India en el verano de 2019 para participar como voluntaria en un proyecto concreto, la Casa de Acogida. Una experiencia enriquecedora, que volvería a repetir y que cambió su forma de enfocar la vida.



PREGUNTA: ¿Cómo conociste Kolam?


R: Estaba buscando una ONG que trabajara en India para poder irme de voluntaria en verano. Había estado en la India hacía unos años como turista y su cultura me había cautivado. Quería una ONG pequeña, que actuara a nivel local, que no estuviera en una gran ciudad y que no fuera conocida. Pasaban las semanas y no lograba encontrar ninguna y, un día, hablando del tema en el trabajo, una compañera me habló de Kolam. 



P: ¿Por qué decidiste ser voluntaria? 


R: Era algo que siempre había querido hacer, pero no encontraba nunca el momento. El año pasado se dieron las circunstancias adecuadas en mi vida, así que lo hablé con una amiga y no nos lo pensamos. 



P: Cuéntanos sobre tu viaje: ¿Cuándo fuiste? ¿Qué fue lo primero que se te pasó por la cabeza cuando llegaste a India? ¿Y a Udaipur?


R: Estuve quince días en agosto de 2019. Cuando llegué a India me sentí como en casa. Ya había estado allí y sabía, en parte, lo que me encontraría. India es mucho más de lo que se ve. Muchos ven pobreza y miseria, pero si hablas con la gente local puedes descubrir una cultura acogedora y preocupada por el mundo que les rodea. 


Udaipur es una ciudad preciosa, rodeada de lagos y con un centro maravilloso. La casa de acogida de Kolam se encuentra a las afueras de Udaipur, a unos 15 o 20 minutos en coche del centro. Es una zona tranquila, donde todo el mundo se conoce. La gente local en seguida tuvo curiosidad por saber quienes éramos y qué hacíamos allí.
 

“Muchos ven pobreza y miseria, pero si hablas con la gente local puedes descubrir una cultura acogedora y preocupada por el mundo que les rodea”


P: ¿En qué consistía tu labor de voluntaria? ¿En qué proyectos colaboraste?


R: Estuve de voluntaria en la casa de acogida de Udaipur. Los niños que viven allí van al colegio cada mañana. Después de comer reciben clases de refuerzo. A partir de esa hora los voluntarios organizábamos juegos, manualidades...para hacer con ellos durante unas dos horas, hasta que llegaba la hora de ducharse, cenar, lavarse los dientes e ir a la cama. Les ayudábamos en sus hábitos de alimentación e higiene.




P: ¿Recuerdas el momento más bonito? ¿Cuál o cómo fue? Cuéntanos alguna anécdota.


R: No se si es el momento más bonito, pero recuerdo con especial cariño los paseos que dábamos con los niños. A dos minutos andando de la casa de acogida hay una pequeña tienda donde venden un poco de todo: productos básicos de alimentación, productos de higiene...¡Y bolsas de patatas fritas! A los niños y niñas les encantaba ir a la tienda, comprar una bolsa de patatas y seguir paseando y jugando por la calle. Encontraban la felicidad en pequeñas cosas como estas y eso me maravillaba. 


Recuerdo también con especial cariño mi último día en Udaipur. Era el cumpleaños de Nirmala, la profesora que da refuerzo a los niños cada tarde. Decidió celebrar su cumpleaños con sus alumnos, su familia y con nosotros. En ese momento me pregunté ¿cuántas personas en España compartirían el día de su cumpleaños con los estudiantes y voluntarios de una ONG?


“Encontraban la felicidad en pequeñas cosas y eso me maravillaba”


P: ¿Te cambió la experiencia? ¿Qué es lo mejor que te has llevado de ella?


R: La experiencia me cambió la manera de enfocar mi vida. Después de visitar India como voluntaria entendí cuales deben ser las prioridades a la hora de afrontar la vida. Descubrir la sencillez con la que viven y lo felices que son te cambia la perspectiva de las cosas. Valoro más las oportunidades que me brinda la vida. He aprendido a aprovecharlas al máximo, a arriesgarme y a luchar con más fuerza por aquello que quiero. 



P: ¿Qué fue lo que más te gustó de la cultura India? ¿Y de Udaipur?


R: India es sinónimo de acogida. La primera vez que estuve en India recuerdo que algunos locales me invitaban a tomar chai a sus casas, se paraban para hablar contigo e interesarse por tus orígenes y te ayudaban sin esperar nada a cambio. Fue una de las cosas que más me sorprendieron. Cuando estuve como voluntaria sentí esa misma acogida...¡incluso más!  

De Udaipur lo que más me gustó es que, el centro de la ciudad, es como un pequeño pueblo. El tráfico está “restringido” y, a pesar de que es una zona turística, se puede pasear tranquilamente. Fuimos tantas veces por esa zona -a comprar material para las manualidades, a hacer turismo, a tomar clases de arte…- que los comerciantes nos conocían. 

Del personal de Kolam -tanto Raquel y como Víctor, como el personal local- me llevo la misma impresión: desde el primer día me sentí como en casa a más de 8.000 kilómetros de mi hogar. 




P: ¿Cómo de necesaria consideras que es la labor de Kolam?


R: La considero imprescindible. Dan futuro a familias que no existen para la administración de India: familias indocumentadas, que no tienen acceso a ningún tipo de ayuda, que no valoran la educación para sus hijos e hijas… Tienen proyectos que empoderan a las mujeres en un país en el que el sexo femenino no cuenta, dan oportunidades de progresar a familias que han sido abandonadas por el sistema de India… En definitiva, Kolam trabaja para implantar pequeños cambios que permitan mejorar una sociedad.  


 “Kolam trabaja para implantar pequeños cambios que permitan mejorar una sociedad”  


P: ¿Volverías a repetir la aventura? ¿Tienes en mente otros voluntariados de este tipo?


R: Sin duda. Volvería a India y volvería con Kolam. Creo que por más veces que la repitiera, siempre me llevaría algo nuevo y aprendería de la cultura de India. 

Por otro lado, también me gustaría hacer otros voluntariados de este tipo en otros países. Incluso me planteo hacerlos dentro de España. 



P: ¿Qué le dirías a alguien que se plantea hacer un voluntariado en Kolam?


R: Que no se lo piense. Que lo que te llevas de la experiencia supera con creces lo que inviertes. Cuando llevaba un par de días en Udaipur ya pensaba que mi estancia en Kolam había merecido la pena. 

28/7/20
CARTA DE MICHELLE, ESTUDIANTE DE SOCIAL MEDIA EN PRÁCTICAS

CARTA DE MICHELLE, ESTUDIANTE DE SOCIAL MEDIA EN PRÁCTICAS

28/7/20


En los últimos meses hemos impulsado nuestra actividad en redes sociales y en este blog. Para ello hemos contado con la ayuda de Michelle Ortega, una alumna del Máster de Social Media de la Universitat Oberta de Catalunya, quien eligió Kolam para desarrollar sus prácticas curriculares. Aunque su trabajo en nuestro equipo acabó hace unas semanas, nos deja una carta para que conozcamos su experiencia.

Formar parte del equipo de Kolam ha sido muy gratificante tanto profesional como personalmente. Hemos pasado casi tres meses trabajando juntos por una gran causa, que ya vi importante desde el principio, cuando elegí estas prácticas, pero que ahora considero aún más indispensable.

He desarrollado mis tareas en el departamento de Comunicación y, con la ayuda de todos los miembros del equipo, he participado en la puesta en marcha de un nuevo plan de acción para redes sociales como Facebook y el blog donde hoy estáis leyendo esta carta.

Así, me he encargado de redactar las últimas publicaciones para que tengáis la oportunidad de conocer los proyectos, trabajadores y beneficiarios de Kolam. Algo imprescindible para que de verdad sepáis lo importante que es esta labor.

También, he actualizado los textos de la web para hacerla más accesible y he redactado y organizado los contenidos de las newsletter mensuales, ya que estas son dos ventanas muy importantes para haceros llegar información de las acciones.

Para todas mis tareas he tenido el material necesario, flexibilidad y sobre todo confianza para poder expresar mis ideas. Desde el equipo me han incentivado a hacer propuestas en los distintos ámbitos en los que he trabajado y han confiado mucho en mí.

Sin duda todo eso me ha ayudado a ganar más seguridad y atreverme a expresar mis ideas aunque a veces dude de ellas, porque debatiéndolas en equipo les hemos sacado mejor partido.

A parte de lo que he ganado en estas prácticas desde el punto de vista profesional, me llevo aprendizaje personal y cultural. Cuando se presentó la opción de hacer las prácticas en Kolam, no dude en optar por ella por su función. Pensé que podría aprender mucho más que en otro lugar y, además, estaría ayudando en proyectos importantes que repercuten beneficiosamente en cientos de personas, en este caso en India.

Y es que, antes de comenzar mi paso por Kolam no sabía ni siquiera que era un slum…. Gracias a mi trabajo aquí he podido aprender bastante sobre la situación en India y, concretamente, en Udaipur. He conocido mediante el relato y la labor de la organización, las necesidades que pueden tener las familias ahí y cómo podemos ayudarles… Además, todo ello también ha despertado mi interés por otros aspectos de este país y su cultura, así como por el funcionamiento y trabajo de las ONG.

Aunque también hemos tenido nuestras dificultades debido, sobre todo, al plus de la crisis sanitaria, han sido tres meses muy productivos y de los que me quedo con dos cosas muy importantes, a parte de mi superación académica: lo importante e indispensable que es la labor de Kolam y el valor que tiene el trabajo en equipo, en red y el trabajo voluntario.

Esta ha sido la segunda vez que he puesto mis conocimientos a disposición de una ONG y mi experiencia ha vuelto a ser muy satisfactoria. Aún me queda por terminar el máster y mientras continuaré trabajando como periodista, pero me resulta muy interesante encaminar mi futuro hacia el tercer sector. Es algo que no descarto y quizá me plantée.

Quiero agradecer a Raquel y Víctor, los fundadores de Kolam, por su gran labor e iniciativa en un proyecto como este, que traspasa fronteras, y a Sarah y Denis, voluntarios del equipo en los departamentos de Diseño y Comunicación, respectivamente, por su disposición y solidaridad. Con todos ellos he trabajado estos meses en continua comunicación y ha sido un placer por todo lo que me han enseñado y lo que me han permitido enseñarles.

Si tú, el que lee esto, has llegado aquí porque tienes la oportunidad de elegir a Kolam para hacer tus prácticas, no lo dudes. Si estás aquí porque has pensado en ser voluntario, adelante. Si has leído esta carta porque has pensado en donar, hazlo. No puedo hacer otra cosa que no sea animarte porque todos y cada uno de los proyectos que Kolam desarrolla en Udaipur son realmente importantes y sin ayuda de personas como tú, sería imposible.

Mi paso por Kolam ha acabado, quizá volvamos a compartir tareas en un futuro, nunca se sabe, pero desde luego que seguiré interesada por su labor y seguiré su actividad. ¡Nos vemos!

Michelle


3/7/20
MIRADES DE FUTUR: UN REPORTAJE SOBRE LA INFANCIA Y LA MUJER EN LA INDIA

MIRADES DE FUTUR: UN REPORTAJE SOBRE LA INFANCIA Y LA MUJER EN LA INDIA

3/7/20

Kolam articula un reportaje audiovisual de las estudiantes de Periodismo Ariadna y Raquel, que aborda las problemáticas de Udaipur desde distintas voces.


Distintas miradas sobre la India, todas hablando sobre el futuro. Así es como definen el reportaje audiovisual ‘Mirades de Futur’ sus creadoras, Ariadna Cortiella y Raquel Fabregat , dos estudiantes de Periodismo en la Universitat Rovira i Virgili que decidieron viajar hasta Udaipur de la mano de Kolam para conocer de primera mano las problemáticas y el cambio social, con especial hincapié en el empoderamiento de la mujer y la escolarización.

Todo comenzó con una posible idea de Trabajo de Fin de Grado. Tras buscar, consultar y organizar, esa idea se convirtió en realidad. Después de obtener el sí de sus tutores, estas jóvenes periodistas se pusieron contacto con Kolam para poner en marcha su proyecto.

Preparado el viaje, un borrador del guión y su propio equipo, Ariadna y Raquel se trasladaron a Udaipur en enero para vivir tres intensas semanas de trabajo y aprendizaje. Chenika, la responsable de proyectos de la ONG, fue la encargada de guiarlas en este viaje en el que pudieron conocer los proyectos de primera mano y también hablar con gente local y expertos de la zona que pudieron añadir su visión al reportaje.


En India cada momento era una sorpresa”, recuerdan estas jóvenes sobre aquellos días en los que comprobaron el “estrés” y a la vez “tranquilidad” que transmite el país. En su estancia exploraron las aldeas rurales y la ciudad y comprobaron la situación de problemas como el absentismo escolar o la desigualdad de género, pero también observaron el cambio que “poco a poco” se está dando en la sociedad.

Charlar, hacer entrevistas, escuchar, grabar, fotografiar y conocer fueron las premisas de la producción del reportaje. ONG, personas locales, sociólogos, fotoperiodistas y los fundadores de Kolam, entre otros, aparecen en este reportaje que ha logrado su objetivo: reflejar la situación de India desde distintas voces.

Las dificultades que afronta la India, sobre todo en las zonas rurales, están lejos de solucionarse, pero pequeños proyectos como los de Kolam son de gran ayuda”, subrayan las periodistas. Y es que, tal y como han podido comprobar, aunque la cultura o la religión aún marcan las relaciones sociales, aumenta el empoderamiento de las mujeres y se trabaja en las oportunidades de la infancia desde la educación.

Todo eso se aborda en ‘Mirades de futur’, que, además de las peripecias por India con cámaras, trípode y micrófonos en mano, ha supuesto horas de  trabajo ya en España y en pleno confinamiento. El resultado ha cambiado a causa de la crisis sanitaria, ya que se han tenido que adaptar entrevistas, el guión y varios detalles. Así, el proceso de producción ha sido “más difícil”, como apuntan las jóvenes, pero ha logrado su objetivo de narrar una “historia necesaria”.

Participar en este ambicioso proyecto periodístico ha sido para Kolam un enorme placer. Por eso, solo podemos dar las gracias a Ariadna y Raquel por haber puesto todo su esfuerzo y vocación y haber apostado por visibilizar el trabajo que realizamos y dar voz a la realidad de Udaipur.


15/6/20
 KESULAL, PLANTANDO EL FUTURO DE LAS ALDEAS DE UDAIPUR

KESULAL, PLANTANDO EL FUTURO DE LAS ALDEAS DE UDAIPUR

15/6/20
Charlamos con Kesulal, uno de los agricultores que guía a las familias que reciben semillas para crear sus propios cultivos en zonas rurales de Udaipur.



Udaipur está rodeada de pequeñas aldeas de tierras secas y áridas, en las que puede resultar muy complicado obtener cosechas. Sin embargo, el esfuerzo y el tesón hace que muchas familias puedan autoabastecerse, de sus propios huertos con el suministro de semillas y el apoyo y seguimiento de agricultores. Uno de ellos, es Kesulal, un trabajador local que se ha unido al equipo de Kolam para llevar a cabo el proyecto de agricultura familiar ‘Plantando su futuro’, que desde su origen en 2015 ha llegado a unas 470 familias, en los núcleos rurales de Khardia, Parevi y Dadwali.


Kesulal era una persona ideal para participar en este proyecto ya que había colaborado con otras ONG y trabaja para el Gobierno en el reparto de alimentos básicos, por lo que le sería más fácil detectar a los beneficiarios. “He vivido toda mi vida aquí y llevo muchísimos años trabajando en esta zona, conozco muy bien a todas las personas que viven aquí y sus necesidades”, explica el agricultor, quien comparte labor con otros agricultores locales.


Los fundadores de Kolam, Víctor y Raquel, contactaron con él. “Me sorprendió mucho que dos extranjeros hablaran un poco de hindi. Me contaron los proyectos que llevaban a cabo y su interés por la agricultura familiar en esta zona. En seguida fluyó todo, entendieron muy bien toda la problemática que hay”, recuerda Kesulal sobre ese primer contacto. 



Cerca de 470 familias se han beneficiado de este proyecto


Su trabajo consiste en identificar a familias de estas aldeas que tengan necesidades, pero también cierta estabilidad que les permita comprometerse con el cuidado de los cultivos ya que requiere mucho trabajo, esfuerzo y constancia. Así, Kesulal transmite al equipo datos de posibles beneficiarios, se valoran las propuestas y si son aptas, se pone en marcha el proyecto.

Se suministra semillas de temporada a las familias, como pueden ser tomates, berenjenas, judías, maíz o chili, entre otros. Kesulal se encarga de darles estas semillas y enseñarles cómo se deben cuidar los cultivos, así como de prestarles las herramientas necesarias.






El agricultor les acompaña en este proceso que no es fácil, ya que se tiene que desarrollar en un terreno, poco agradecido y a veces se presentan dificultades para el riego debido a la escasez de agua que se produce varias veces al año. “Hay familias a la que les cuesta mucho y necesitan más soporte. Entonces voy todas las semanas; hay otras personas que enseguida aprenden cómo hacerlo y entonces no voy tan a menudo”, cuenta Kesulal.

El objetivo principal de este proyecto es mejorar la vida de las personas sin necesidad de que se desplacen de sus aldeas ni de que se establezca una relación de dependencia hacia la entidad. Y es que cuando se recogen la cosecha en la que tanto se ha trabajado, las familias pueden autoabastecerse o vender las verduras y hortalizas que les han sobrado, obteniendo así ganancias económicas.

Lo vendemos conjuntamente casi siempre. Todas las familias aportan lo que no quieren para ellas y luego se reparte el dinero de la venta de manera proporcional”, relata el agricultor, quien asegura que el proyecto es un “éxito” ya que todos los participantes han aprovechado las semillas y han repetido en el proyecto, mientras otros han seguido por su cuenta con sus propias semillas.


“Lo vendemos conjuntamente casi siempre, todas las familias aportan lo que no quieren para ellas y luego se reparte el dinero de la venta de manera proporcional”


En este proyecto, Kesulal ha trabajado mano a mano principalmente con las mujeres de las familias beneficiarias, ya que son quienes se suelen encargar del cuidado del cultivo. Y es que ‘Plantando su futuro’ ha ayudado a ensalzar el papel de la mujer en estas zonas rurales. A través del cuidado y los beneficios de los cultivos, ellas obtienen ingresos para su hogar, a veces más que el hombre de la familia, que está atado a trabajos precarios y temporales.


Esta iniciativa y todos sus logros hacen que el trabajo que realiza el equipo valga la pena. Así lo destaca Kesulal, quien incide en que le motiva: “ver que las personas vuelven a tener ilusión para salir adelante”.

Este trabajo me ha aportado la adaptación a una entidad extranjera y un mayor reconocimiento de mi labor de cara a los vecinos”, precisa, para añadir que formar parte del proyecto también le ha supuesto una “mejora de las condiciones de vida” ya que recibe un salario justo. “Kolam también me ha ayudado en otros aspectos como son los estudios de mi hija, sanidad para mi mujer y para construir una letrina en casa”, agradece este agricultor.






Además, a Kesulal también le gusta la emoción y alegría de ver los frutos salir porque las familias ven que el trabajo ha valido la pena. “Se lo cuentan entre ellas y ves recompensando el esfuerzo”, confiesa. Otro de sus momentos favoritos es cuando reciben visitas de voluntarios u otros miembros de la ONG: “Me gusta mucho enseñar mi tierra a personas de fuera, que puedan conocer una parte de la India que es menos conocida. Aunque no hablemos el mismo idioma, me divierto”.

“Me gusta mucho enseñar mi tierra a personas de fuera, que puedan conocer una parte de la India que es menos conocida”

No obstante, también recuerda otros momentos más duros. “Las familias con las que trabajamos son personas con muchos problemas. Cuesta mucho ayudarles porque tienen muchos frentes abiertos. Lo paso realmente mal cuando envían a los niños a otros estados y les perdemos la pista. Kolam también intenta escolarizarlos y cuando por fin, ves que todo se empieza a enderezar, desaparecen”, cuenta Kesulal.

Con los malos y buenos momentos, este agricultor se queda con todos los beneficios que produce el proyecto ‘Plantando su futuro’ en su zona rural. Por último manda un mensaje a todos aquellos que ayudan o piensan ayudar a que los proyectos de Kolam en Udaipur y sus alrededores sigan en marcha: “Solo les puedo dar las gracias”.


29/5/20
CLAUDIA, UN IMPULSO EN EL ÁREA DE DISEÑO

CLAUDIA, UN IMPULSO EN EL ÁREA DE DISEÑO

29/5/20
Kolam está formado por un equipo al que en el último año se han sumado alumnos en prácticas de diferentes ramas, que se encargan de aportar nuevas ideas y soluciones para el trabajo de la organización, poniendo así su granito de arena para que la ayuda llegue a nuestros beneficiarios.

Entre estas personas, se encuentra Claudia Martínez Company, estudiante del Grado de Diseño en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Su esfuerzo e impulso en este área ha sido fundamental en los últimos meses, en los que se ha encargado de crear material gráfico para la web, las redes sociales o los regalos solidarios. Hablamos con ella para conocer su experiencia como parte de este equipo:

PREGUNTA: ¿Por qué decidiste hacer las prácticas en Kolam?

RESPUESTA: El hecho de que sea una organización basada en ayudar y cooperar con personas vulnerables, para mejorar sus estilos de vida fue lo que lo separaba de las demás. Sabía desde el momento uno que iba a sentirme muy realizada escogiendo a Kolam como empresa, para realizar mis prácticas ¡y vaya si tenía razón!

P: ¿Cuáles han sido las tareas que has llevado a cabo?

R: Me he ocupado de crear material gráfico relacionado con el diseño web y editorial de productos digitales para las redes sociales o para imprenta. Desde banners para las RRSS, diseño de iconos para la web o el blog y el aspecto de los sellos con los que estampar regalos solidarios, hasta folletos informativos para repartir entre los niños. Con tantos proyectos abiertos había un poco de todo, incluso parte del trabajo será de carácter ilustrativo dentro de la función gráfica, con los kits de productos o las cuotas de socios... Siempre se busca comunicar de forma más eficiente, las posibilidades con las que se puede ayudar a partir de donaciones.

P: ¿Qué has aprendido en estas prácticas para tu profesión?

R: Tan cerca de finalizar el grado, este tipo de ejercicios han conseguido que aprenda y gane experiencia dentro del ámbito que estudio. Estoy muy agradecida por tener la posibilidad de desarrollarme como profesional y probar, que estoy lista para dar un salto al mundo laboral, porque no es lo mismo contar con conocimientos teóricos que llevarlos a la práctica de forma exitosa.

“Estoy muy agradecida por tener la posibilidad de desarrollarme como profesional y probar que estoy lista para dar un salto al mundo laboral”

P: ¿Te llevas aprendizaje personal y social vinculado a la acción de Kolam?

R: Darme cuenta de la oportunidad de usar este lado creativo para funciones sociales ha sido un giro muy interesante. A veces es difícil plantearse la idea de que un niño no pueda ir al colegio o se vea con falta de material escolar, pero creo que con esto he aprendido a dejar atrás el “ojalá pueda ayudar” y poner por delante la importancia de tomar acción sobre estas situaciones. La magia está en que puedes ayudar, ya sea actuando como voluntario o haciendo una donación, a través de Kolam como mediador... Dar el paso es lo único que necesitas.

P: ¿Qué es lo que más te ha gustado de las prácticas?

R: He tenido mucha libertad creativa durante todo el proceso, lo cual me ha mantenido motivada en todas las tareas como si fuera la primera. Además, cuando te planteas por qué y por quién estás trabajando no puedes evitar sentir orgullo por lo que haces. La verdad es que admiro mucho el trabajo de todo el grupo de Kolam y su lucha por un mundo más justo. Es la primera vez que puedo ver de cerca cómo funciona una ONG y creo que ese es el aspecto que más he disfrutado de las prácticas.

“Cuando te planteas por qué y por quién estás trabajando no puedes evitar sentir orgullo por lo que haces”

P: ¿Te gustaría desarrollar tu vida profesional en una ONG?

R: Aunque tengo que admitir que no me lo había planteado antes más allá del propio voluntariado como tal, trabajar en una organización como Kolam me ha abierto bastante los ojos respecto a las posibilidades de usar mis conocimientos para ayudar en proyectos de esta índole. Aunque sigo intentando definir mis objetivos como profesional, sinceramente no me importaría verme implicada en una ONG de una forma u otra.

P: ¿Volverías a elegir estas prácticas? ¿Qué le dirías a un estudiante que tiene la oportunidad de elegirlas?

R: ¡Absolutamente! He ganado mucha confianza en mí misma, parece una tontería, pero sentirte parte de un grupo que valora tus esfuerzos sube mucho la moral en un entorno profesional en el cual no estás asentado. Contar con gente como Sarah, Víctor y Raquel, tan dispuesta a solucionarme dudas y a mantener una comunicación abierta ha sido de gran ayuda para adaptarme al estilo de trabajo del grupo. Hablando desde experiencia propia, diría que salgo con muchas cosas aprendidas y las recomiendo 100%. Adelante, que vale la pena.
12/5/20
NIRMALA, INDISPENSABLE PARA QUE LOS NIÑOS DE LA CASA DE ACOGIDA TENGAN LAS MISMAS OPORTUNIDADES

NIRMALA, INDISPENSABLE PARA QUE LOS NIÑOS DE LA CASA DE ACOGIDA TENGAN LAS MISMAS OPORTUNIDADES

12/5/20
Hablamos con Nirmala, quien se encarga de dar clases de refuerzo y organizar actividades con los diez niños de la Casa de Acogida de Udaipur



Nirmala, de 23 años, forma parte de la familia Kolam como trabajadora en uno de nuestro principales proyectos, la Casa de Acogida en Udaipur, donde viven 10 niños y niñas que se encontraban en situación de extrema pobreza en los Slums y necesitaban salir de su entorno para recibir una atención integral.

Cada tarde, esta joven se traslada a las afueras de la ciudad para ir a la Casa donde, estos niños intentan adaptarse a una nueva vida gracias también a los cuidados de una mujer que se encuentra con ellos permanentemente y la compañía de voluntarios y hasta mascotas, aunque también mantienen el contacto y visitan a sus familias.

Nirmala acude a su trabajo con mucha ilusión para ayudar a los pequeños a reforzar su educación y también, para organizar actividades lúdicas y excursiones que les permitan conocer su entorno y su historia.

Una amiga llevó a Nirmala hasta Kolam y al conocer las necesidades que tenían los niños y lo que ella podía aportar, no dudó en unirse al proyecto como trabajadora. “Los niños acababan de empezar la escuela hacía escasos días y no habían ido nunca antes. No sabían leer ni escribir. Me pareció un gran reto y un buen lugar donde desarrollar mi profesión. ¿Qué mejor reto para una profesora que enseñar a estos niños desde un principio?”, recuerda sobre cómo conoció la iniciativa.

“No sabían leer ni escribir. Me pareció un gran reto y un buen lugar donde desarrollar mi profesión”

Como en todo, los inicios no fueron fáciles y el primer día fue muy nerviosa por causar una buena impresión, pero puso todo de su parte y empezó a averiguar qué nivel tenían cada uno de los niños, pues tenía claro su objetivo: “Tenían mucho que aprender, así que me esforcé al máximo para que consiguieran seguir el ritmo del colegio lo antes posible”.

Por las condiciones en las que vivían antes de llegar a la Casa, los niños no estaban en el mismo nivel que el resto de sus compañeros del colegio al que acuden por las mañanas. Y es que, por ejemplo, a los 12 años, el mayor de los niños no había ido nunca a la escuela antes de llegar a Kolam, por lo que el trabajo de Nirmala es indispensable para garantizar que se equiparen a los conocimientos de sus aulas y tengan las mismas oportunidades.

“Lo que más me motiva es verlos aprender y crecer. En poco tiempo han alcanzado el nivel de sus compañeros de clase que llevan años escolarizados y eso me produce gran satisfacción”, nos cuenta sobre las motivaciones de su día a día en su trabajo.



“En poco tiempo han alcanzado el nivel de sus compañeros de clase que llevan años escolarizados y eso me produce gran satisfacción”

Asimismo, asegura que se siente “muy orgullosa” de poder decir que trabaja en Kolam, ya que se trata de una labor que le ha “aportado mucho” de forma personal y profesional. “Además, sé que puedo contar con Kolam para lo que necesite y que harán todo lo posible por ayudarme”, añade.

Aunque la mayoría son momentos alegres por ver a los niños evolucionar y ser felices, Nirmala también confiesa que en muchas ocasiones piensa en la vida “tan dura” que los pequeños tenían antes de llegar, a la Casa de Acogida y en todos los que están aún viviendo en condiciones de pobreza o maltrato.

La labor que se realiza en la Casa de Acogida es fundamental para ayudar a todos estos niños que se encuentran desamparados, por lo que es un proyecto necesario y que requiere una ampliación para poder acoger a más. “Lo más duro es ver que muchas familias que no pueden hacerse cargo de sus hijos vienen a pedir una plaza en la casa de acogida y no podemos acogerlos”, relata sobre ello Nirmala.

Mientras todo el equipo de Kolam trabaja para que este proyecto se mantenga e, incluso, pueda crecer, nos quedamos con los buenos momentos que nos cuenta Nirmala: “Hay muchos buenos momentos, nos divertimos mucho en los juegos y tengo recuerdos como el de un día que unos monos estuvieron saltando y merodeando por la Casa de Acogida. Los niños les gritaban y se reían hasta que uno de los monos bajó del tejado y corrimos todos asustamos a encerrarnos en la habitación. En el momento nos dio mucho miedo, pero ahora lo recordamos y nos reímos”.


Anécdotas como esta, las excursiones por la ciudad o ver crecer y mejorar a los pequeños, son las grandes motivaciones de Nirmala, que, a parte de formarse como profesora, apuesta por intentar mejorar la vida de más niños y nos manda un mensaje: “Me gustaría dar las gracias a todas las personas que hacen que esta Casa de Acogida sea posible y también me gustaría animar a todas las personas a colaborar para que se mantenga y amplíe el proyecto, y así acoger a más niños y niñas que tanto lo necesitan”.

Kolam está formado por un gran equipo con gente como Nirmala que necesita de tu apoyo para continuar y ampliar los proyectos en Udaipur, de manera que podamos llegar a más zonas y familia que lo necesitan. ¿Quieres participar? ¡No lo dudes!

Puedes ayudar de muchas formas para que esto siga creciendo.

21/4/20
Apoyamos a las familias frente a la crisis del COVID-19

Apoyamos a las familias frente a la crisis del COVID-19

21/4/20


La crisis social y sanitaria también ha llegado al estado de Rajasthan y desde Kolam estamos realizando un seguimiento muy estrecho de todos los beneficiarios, contactando con ellos para comprobar su estado de salud, repartiendo alimentos de primera necesidad o ofreciéndoles información veraz sobre el coronavirus COVID-19. No obstante, la situación es aún más complicada para las comunidades donde trabajamos.

Mientras en India ya se superan los 33.338 y 1082  personas han fallecido a causa de la pandemia, se ha prorrogado el confinamiento de 1.300 millones de habitantes hasta el próximo 3 de mayo, como ha anunciado el presidente, Narenda Modi. Ante esta situación, en Kolam estamos especialmente preocupados por cómo afectará la situación a los habitantes de Udaipur y Rajashtan.

Udaipur, abril 2020. Foto de udaipurblog.com

Los medios para acceder a la sanidad son muy limitados, los pueblos en los que trabajamos no cuentan con servicios médicos cercanos y los transportes están restringidos en todo el territorio. Con estas circunstancias, es muy probable que se desarrollen más casos de los que el Gobierno tiene capacidad para contabilizar.

Pese a las preocupaciones, no podemos quedarnos quietos. Con vuestra ayuda estamos moviendo a todo el equipo para hacer un seguimiento a todos los beneficiarios de Kolam, a los que en estos tiempos complicados tenemos que seguir prestando nuestro apoyo, aún más si cabe, ya que la situación es más difícil para ellos.
Así, estamos contactando con cada uno de los miembros de la familia de Kolam con el objetivo de conocer su estado de salud. Esta tarea se entorpece en el caso de los niños del colegio de Gorana, pues muchos de ellos no disponen de ningún aparato telefónico al que poder llamar y nuestros miembros no pueden acercarse a sus casas por el confinamiento.

Mientras intentamos buscar una solución para conocer la situación de todos ellos, estamos proporcionando material escolar para aquellos niños con los que ya hemos podido contactar. Para que puedan continuar con sus estudios, también estamos adaptando el curriculum escolar. En estos momentos de tanta incertidumbre, queremos que los más pequeños de Kolam puedan avanzar en su educación y mantenerse ocupados algunas horas del día.

Otra de las tareas que estamos llevando a cabo es la lucha contra la desinformación. Muchas de las familias que habitan en las zonas de los slums no tienen acceso a periódicos o televisión, y la información que les llega puede ser muy confusa. Por ello, les ofrecemos información veraz sobre el COVID-19, desde su situación en el país hasta cómo debemos protegernos.

El confinamiento también ha provocado que muchas familias tengan aún más problemas para acceder a alimentos básicos, pues la mayoría de nuestros beneficiarios viven con trabajos muy precarios, pertenecientes a la economía sumergida o relacionados con el turismo. En este contexto, en el que su situación es de extrema vulnerabilidad, estamos repartiendo alimentos esenciales en las zonas más afectadas.

El mundo está paralizado por esta crisis y muchos están luchando desde distintos sitios para vencerla, por eso en Kolam nos adaptamos para seguir apoyando a nuestras familias y niños. Gracias a vuestra ayuda mantenemos esta tarea que, como en muchas partes del mundo, se hace aún más necesaria.







8/10/19
Sarah, diseño y creación en Kolam

Sarah, diseño y creación en Kolam

8/10/19
Os queremos presentar a Sarah, estudiante del grado de diseño y creación digital en la UOC que ha hecho las prácticas en nuestra entidad colaborando en la maquetación de los materiales de difusión de Kolam y ocupándose de la parte creativa. 

Os dejamos esta pequeña entrevista para que la podáis conocer un poco más.

¿Cómo conociste Kolam?
A través de la UOC la universidad donde estoy haciendo en grado en Diseño y Creación Digital. Quería hacer prácticas y cuando vi la propuesta de Kolam me pareció perfecto, ya que podía por un lado desarrollar mi experiencia como diseñadora y, por otro lado, creo que incluso más importante a nivel personal, realizar un voluntariado.

¿Cuáles son tus funciones dentro de la entidad?
Me he encargado de realizar varias tareas dentro del ámbito del diseño ocupándome de la parte creativa. Desde realizar banners para las RRSS;  maquetar la memoria anual o los brouche con los proyectos que realiza Kolam; diseñar la camiseta de la ong... 

También he realizado la parte creativa de un proyecto muy interesante que tiene Kolam, que se llama La Casa de la Artesanía. Con este proyecto, promueven la igualdad de género desde el ámbito laboral, con mujeres pertenecientes a castas bajas o con situaciones familiares vulnerables. En estos talleres realizan inciensos que luego Kolam vende, por ejemplo como regalo para bodas, y ahí es donde he entrado yo. Realicé las tarjetas de agradecimiento a los novios, así como los flyers informativos donde explican el proyecto.

¿Qué te ha aportado hacer las prácticas en una entidad dedicada a la cooperación internacional?
Pues a nivel profesional mucha más seguridad en mí misma y sobre todo descubrir otra faceta del diseño con una finalidad más ética y social. Parece que cuando pensamos en el diseño, en cualquier ámbito, solo vemos esta imagen estereotipada del diseño y de los diseñadores en la que hay mucha estética y poca ética. Pero creo que esto está muy lejos de la realidad. Los diseñadores también somos solidarios y ayudar a quienes se dedican a labores sociales y no pueden permitirse costear una campaña de comunicación es una labor muy enriquecedora para ambas partes.

¿Cuáles son tus objetivos a nivel profesional?
Ahora mismo estoy intentando definirlo. Estoy en mi último semestre de la carrera y es el momento de empezar a pensar qué me gustaría hacer después. El problema es que hay muchas ramas del diseño gráfico que me gustan y en las que me siento cómoda trabajando. Así que, todavía estoy intentando definir hacia donde dirigirme. Lo que, sí tengo claro, es que me gustaría seguir vinculada al trabajo que hace Kolam.

¿Animarías a otros estudiantes a realizar las prácticas en Kolam?
¡Por supuesto! En primer lugar, por las facilidades que te dan Raquel y Victor para trabajar porque entienden perfectamente las inseguridades que tenemos todos cuando estamos realizando unas practicas, y luego, porque además de aprender muchísimo cuando ves para qué estás trabajando todo tiene mucho más sentido.


3/8/19
Poonam, la estudiante más pequeña de la casa de acogida de Kolam

Poonam, la estudiante más pequeña de la casa de acogida de Kolam

3/8/19
Hoy te queremos presentar a Poonam, tiene 4 años y se ha convertido en la estudiante más pequeña de la casa de acogida de Kolam.

La educación primaria en India es obligatoria y gratuita y empieza a los 6 años de edad, pero el gobierno de India trata de dar una respuesta educativa a los más pequeñitos a través de los anganwadi. Son centros de educación temprana donde los niños aprenden de una manera lúdica mediante la estimulación de áreas cognitivas, física y emocional. 

Poonam y su hermano Lakshman jugando en la casa de acogida

Las familias con las que solemos trabajar no tienen consciencia de la importancia de la escolarización. La gran mayoría de ellas son analfabetas y nunca han acudido a la escuela y conciben la infancia de sus hijos como una etapa en la que los niños también pueden trabajar en tareas del hogar, en el cuidado de los hermanos más pequeños o en pequeñas actividades como puede ser la recogida de plásticos. Es muy importante la concienciación de las familias y la incorporación de los niños al sistema escolar cuanto antes. 

Con la escolarización de los hermanos de Poonam aprovechamos para incluirla a ella también y que desde pequeña se adapte a la dinámica escolar y al ritmo de una clase. Cuando se escolarizan niños de mayor edad es mucho más fácil que tengan dificultades para adaptarse a las exigencias escolares o que no sepan gestionar la frustración que a veces produce ir a la escuela como un enfado de un profesor, suspender un examen o no poder seguir el ritmo de algún compañero y acaben abandonando el colegio. Por eso es tan importante la escolarización en edades tempranas. 


Poonam acude a un anganwadi del gobierno de India cada mañana des de las 7:30h hasta las 12h. Es un centro muy pequeñito donde sólo van 8 niños y niñas y hay dos maestras realmente motivadas y comprometidas con su trabajo que son muy conscientes de la problemática de la falta de escolarización de los niños de la zona. 

Poonam lleva un mes acudiendo a clase y ya ha aprendido varias canciones y a escribir la letra A.